Cada 28 de julio se celebra en Chile el Día Nacional de las Campesinas y Campesinos en conmemoración de la ley de Reforma Agraria y la Sindicalización Campesina. Asimismo, la fecha reconoce el aporte que han contribuido estos hombres y mujeres al crecimiento económico y social de los sectores rurales del país.

La Reforma Agraria es un hito que marcó un antes y un después en la vida del campesinado y el mundo rural. Fue promulgada en 1967 por el presidente Eduardo Frei Montalva e implementada posteriormente por el presidente Salvador Allende Gossens, que mejoró y amplió la reforma promulgada en 1962 por el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, cuyas medidas fueron insuficientes.

También en 1967 se promulgó la Ley de Sindicalización Campesina (16.625) y junto a la Reforma Agraria, fueron publicadas el 28 de julio. Es por esta razón que la fecha fue tomada por los campesinos como su Día Nacional el que fue oficializado por ley el año 1927 y fue feriado hasta que en 1981 se derogó. En 2015, durante el gobierno de Michelle Bachelet Jeria, la celebración fue renombrada como Día Nacional de las Campesinas y Campesinos para destacar el papel de la mujer en el mundo rural.

Bajo el lema “La tierra para el que la trabaja”, la Reforma Agraria de 1967 (Ley 16.640) significó la dignificación del campesinado cuya vida hasta entonces estaba marcada por la precariedad y la pobreza, limitando su acceso a la salud, la educación y los derechos laborales. El trabajo de los campesinos era muy mal remunerado y en muchos casos ni siquiera era pagado. Antes de la reforma, los terratenientes, dueños de la gran mayoría de las tierras sin ningún tipo de restricción, mostraron un desinterés profundo por modernizar los procesos agrícolas potenciando la baja productividad del sector. A esto se le sumó la explotación que sufría la clase campesina, forzando a estos a emigrar a las ciudades en busca de mejores oportunidades. Todo esto derivó en que la industria agrícola sufriera una grave crisis durante los años 50, derivando en un déficit alimentario debido a la escasa productividad que incluso obligó al país a importar alimentos.

Antes de la Reforma, un 7% de las explotaciones (10 mil latifundios) concentraban el 81% de la superficie total y 78% de la superficie agrícola. El nivel de sindicalización de los campesinos era muy bajo: 32 sindicatos con 2.118 afiliados en 1965. Con la Reforma Agraria impulsada por los presidentes Frei y Allende, se expropiaron 9,8 millones de hectáreas y 5.809 predios. La Ley de Sindicalización Campesina creó 488 sindicatos con 127.688 afiliados en 1970.

Fuente: Gobierno de Chile.

Las nuevas leyes publicadas permitieron la incorporación de los campesinos a la propiedad de la tierra que trabajaban, la incorporación de las familias a la vida social, cultural y política del país, el mejoramiento de la productividad agrícola, la reforma del sistema de manejo y aprovechamiento de las aguas y la reestructuración de los organismos públicos relacionados con la agricultura. Por otra parte, la reforma estableció el límite de acumulación de tierra en el país en un máximo de 80 hectáreas, es decir, ningún chileno podía conservar más de 80 ha. y en el caso que las tuviera, ese excedente debía ser expropiado y redistribuido.

A más de 50 años de su promulgación, estas leyes significaron un progreso significativo en la vida de los campesinos y sus familias, ayudando a una sociedad más democrática y justa.

El mundo rural representa aproximadamente un 25 % de la población del país. Destaca en ellos la agricultura familiar campesina que equivale al 90 % del total de unidades productivas agrícolas del país, concentrándose el 70 % de ellos entre la región del Libertador Bernardo O’Higgins y la región de Los Lagos.