Gracias al esfuerzo conjunto de voluntarios y la donación de negocios locales y la comunidad, decenas de familias, que se han visto afectadas económicamente por la pandemia, reciben almuerzos que son repartidos directamente hasta su hogar. La iniciativa comenzó como un comedor solidario, pero ante la alta demanda los responsables decidieron comenzar con este delivery.

Como medida para prevenir el contagio de Covid-19 en la comuna, muchas personas han debido recluirse en su hogares para disminuir la posibilidad de contagiarse, especialmente aquellas que pertenecen a grupos de riesgo. Esto ha repercutido directamente en sus bolsillos, por lo que un grupo de voluntarios pichileminos —entre quienes se encuentran Hipólito Sonalo, Roberto Albornoz, Luciano Aguirre y María Rubio— han ido en su ayuda para satisfacer sus necesidades alimentarias y dieron comienzo a la campaña “Almuerzos Solidarios” en mayo de este año.

En un comedor instalado en el centro deportivo y creativo Sport Kin, los voluntarios han entregado alrededor de 200 almuerzos diarios durante tres días a la semana desde que comenzó la campaña. Sin embargo, ante la alta demanda y para prevenir aglomeraciones que puedan resultar contraproducentes, los colaboradores han comenzado a llevar los alimentos directamente hacia los hogares.

La iniciativa recibe el nombre de “Almuerzos solidarios en tu barrio”.

Los voluntarios salen en cada uno de los seis vehículos dispuestos para repartir un total de 260 almuerzos a cada integrante de las familias beneficiarias, durante los días lunes, miércoles y viernes. “Todo es una cooperación de la gente de Pichilemu para los pichileminos que están en condiciones un poco difíciles, se hace esta ayuda con todo el voluntariado de la gente de Pichilemu”, señala Fernando Urzúa, uno de los colaboradores, quien sale a repartir en el sector El Llano, “el sector de Infiernillo lo cubre Pía con Leticia, el sector centro Roberto Albornoz, El Bajo y la Estación la María con el Polo, sector los navegantes lo cubre las hermanitas Órdenes, Romina y Javiera”, destaca Urzúa.

La preparación de los almuerzos es tarea de Juan Aguirre y su hijo Luciano Aguirre, quienes poseen el restaurante “El Rincón Familiar” el que ha estado cerrado durante la pandemia. Ellos colocan todo su esfuerzo en preparar deliciosas comidas que puedan disfrutar los beneficiarios, mientras que otros voluntarios se encargan de sumar frutas y pan a cada porción.

Los voluntarios salen a repartir los alimentos por todo Pichilemu.

Pero esto no sería posible sin la ayuda de toda la comunidad que se ha acercado a hacer sus donaciones de alimentos al centro deportivo. Además, panaderías y carnicerías han colaborado con sus productos, mientras que COPEC donó bencina para los vehículos que reparten los almuerzos. Esto ha permitido reunir gran cantidad de alimentos que permitirán extender el beneficio a lo largo del tiempo.