La situación de la laguna Petrel sigue preocupando a diversos expertos. En una entrevista a PichilemuTV, el ingeniero agrónomo Gonzalo Arancibia explicó la dramática situación que vive el acuífero y se refirió a sus causas y consecuencias.

Gonzalo Arancibia es ingeniero agrónomo de la Universidad de Chile y Magíster en Ciencias, pero además profesor del Programa de Integración Escolar en el Liceo Agustín Ross Edwards en Pichilemu. Es allí donde imparte el Taller de Ecología y Huertas, en el que, junto con sus alumnos, llevó a cabo durante el año pasado una actividad que dio indicios del alto nivel de contaminación que posee la laguna Petrel.

En la oportunidad los alumnos tomaron muestras de las aguas de la laguna, preocupados por la situación que podían observar en ella, como es el caso de las aguas verdes fosforescentes intenso que se encuentran en algunas zonas del humedal. A través de los microscopios del liceo analizaron una de las muestras: “vimos unos microorganismos que nos generó susto al comienzo y tratamos de guiarnos por especialistas” —relata Arancibia sobre el hallazgo— “enviamos estas fotos a un grupo de científicos del Centro de Estudios Ambientales EULA de la Universidad de Concepción en la región del Biobío y ellos nos aclararon que no teníamos que preocuparnos, que las fotos no correspondían a las cianobacterias sino que a plancton que son microrganismos con los que se alimentan muchas aves”.

Las cianobacterias, explica el profesional, son microorganismos que surgen de un proceso que en ecología se denomina eutrofización. “Viene del griego y significa ‘bien nutrido’, eso nos va a entregar algunos indicios de lo que está pasando en el humedal de Petrel. La eutrofización es un proceso que se puede dar por causas naturales, pero en este caso se está dando por causas de origen humano. Se refiere a un proceso en el cual hay un aumento explosivo de nutrientes que principalmente son nitrógeno, fósforo, materia orgánica”, señala Arancibia.

Imágenes obtenidas con microscopio en el primer muestreo realizado por los alumnos del Liceo Agustín Ross Edwards, donde se observa el plancton de la laguna, organismo inofensivo que sirve de alimento a las aves.

Luego de que el Centro de Estudios Ambientales les entregara los resultados a Arancibia y a sus alumnos, se interesaron por el color verde de las aguas de la laguna y pidieron que se les enviara muestras para poder analizarlas. En febrero de este año, el ingeniero junto a otra profesional, Karen Urzúa, realizaron nuevas muestras y las llevaron al laboratorio en la casa de estudios. “Nos entregó luces de lo que finalmente había en la laguna y se detectó un microorganismo que se llama microcystis aeruginosa (microcistinas) que es un tipo de cianobacteria y nos percatamos que está en niveles muy alto […]. Produce una toxina que eventualmente puede provocar cáncer, daños hepáticos, y llamó mucho la atención los niveles en que se encontró” declaró Arancibia.

Imágenes del segundo muestreo que evidencia, además del plancton, la presencia de cianobacterias.

Además de estos posibles daños en el ser humano, las cianobacterias conllevan consecuencias negativas en el ecosistema del humedal. Al alimentarse de la cantidad excesiva de nutrientes producida por la eutrofización, las cianobacterias proliferan hasta convertirse en colonias —las ya conocidas aguas verdes— que impiden el paso de la luz. De esta manera, los organismos que se encuentran en las profundidades y que requieren de luz no puedan realizar el proceso de fotosíntesis y, por lo tanto, no liberan oxígeno en la laguna. En una última consecuencia, el nivel de oxígeno decae hasta el punto de no ser suficiente para que la vida acuática subsista.

Intervención humana

Como ya se señaló, la eutrofización puede darse naturalmente, pero en el caso de la laguna Petrel se debe evidentemente al factor humano. Gonzalo Arancibia explica que las causas son multifactoriales y que necesitan ser estudiadas con el fin de tomar pronto medidas de mitigación que disminuyan el impacto humano en este ecosistema tan importante. Estas pueden deberse a tres situaciones principales: la agricultura, las aguas residuales y al guano de caballo. Así lo explica:

“Las causas pueden ser una excesiva fertilización en agricultura que finalmente conlleva a que haya un lavado de nutrientes en profundidad. Esos nutrientes terminan llegando a las aguas subterráneas y ahí deriva al humedal. Otro tema puede ser la descarga de aguas residuales que pueden ser del alcantarillado. El fósforo se asocia a detergentes, por ejemplo, entonces si hay cantidades elevadas de fósforo en el agua, podría ser que se refiera a una descarga inusual de aguas residuales del tipo servidas. Un tercer factor, que quizá no se ha mencionado, puede ser también las fecas de caballo, porque son un aporte de materia orgánica. Si uno ve el entorno, ve que hay fecas de caballo junto con la vegetación nativa del lugar. Es diferente del guano que aportan las aves nativas que son migratorias o residentes del lugar a un caballo que es un animal es exótico en este sentido, porque es un animal doméstico. Las fecas también están provocando una alteración in situ”.

Gonzalo Arancibia

Estos efectos acumulativos, añade el profesional, van desarrollando un hábitat alterado en la laguna. A estos factores humanos se les puede sumar una situación más: la sequía que afecta a la zona central desde hace varios años. “Antiguamente, cuando habían lluvias, las crecidas del humedal permitían que se juntara con el agua del mar y esto provocaba una renovación de las aguas. Esa renovación también permitía que se oxigenara esta agua. Ahora, lamentablemente, por toda la alteración que ha hecho el hombre en los ecosistemas ha provocado en definitiva que la laguna hoy en día sea una zona de sacrificio”.

PichilemuTV realizó una nota sobre la contaminación de la laguna, en la que participó Gonzalo Arancibia y la bióloga Claire Ponsac de CEDESUS.

La era del hombre

“Hoy en día estamos viviendo lo que los científicos denominan el Antropoceno o la era del hombre, que fue un término que se acuñó por primera vez en el año 2000″ señala Arancibia sobre este concepto geológico que surgió para definir el proceso en que vivimos desde aproximadamente la Revolución Industrial hasta hoy, de acuerdo con varios geólogos. En el Antropoceno “la acción humana tiene un impacto tan negativo en lo que son los diferentes ecosistemas que nos está llevando a lo que conocemos como cambio climático y a esta extinción masiva de especies”, según declara el profesional.

Esta era del hombre se puede ver claramente en el humedal de Petrel, añade el experto, debido a la contaminación, no solo por las aguas servidas, sino que también por los desechos que la misma comunidad ha depositado allí. En un rápido vistazo, Arancibia mostró a las cámaras de PichilemuTV la gran cantidad de materiales de construcción —como concreto, tejas o cerámica— que se encuentra en las orillas de la laguna, junto a basura diseminada por todos los alrededores en la que se encontró desde ropa hasta una olla. Incluso las mascarillas, cuyo uso ha aumentado con la pandemia, son desechadas en este lugar. “De verdad hago un llamado de atención”, añadió ante la situación, “si todo el mundo viviera de la manera en que vivimos los chilenos y chilenas, el mundo se hubiera acabado en mayo. Porque vivimos de una manera en la cual cuidamos muy poco nuestro medioambiente”.

Para finalizar, el profesional del área de la botánica declaró: “hago un llamado a las autoridades para que conjuntamente con la comunidad nos encarguemos de campañas de educación ambiental y nos preocupemos, porque el diagnóstico lo tenemos claro, pero nos falta preocuparnos y ocuparnos de los temas”.

Cuando hace poco se conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio, la situación de la laguna Petrel nos demuestra que hay muy poco por celebrar y sí mucho que reflexionar y actuar.